A 45 Años Del Golpe: El terrorismo de estado para imponer lo que vivimos hoy

“Ay, esperanza! ¡Por qué te hemos forjado sin fortuna!

Ese fue el día de la familia rota, de la lágrima enlutada y perseguida, del exilio que desencaja, del desaparecido, del encarcelado, del cesante torturado y hambriento”.

Osvaldo Molina Vera, poeta.

 

Septiembre es probablemente el mes más emblemático para los chilenos. Si bien a lo primero que se le asocia es a la celebración de las Fiestas Patrias, lo cierto es que se trata de un mes de conmemoraciones. En lo que a nuestra historia reciente se refiere, recordamos, por ejemplo, el triunfo en las urnas de Salvador Allende (4 de septiembre de 1970 y el fallido atentado a Augusto Pinochet por parte del FPMR (7 de septiembre de 1986), pero el día que alteró para siempre nuestra historia fue aquel fatídico 11 de septiembre de 1973.

Hoy se cumplen 45 años del de Estado, perpetuado por las Fuerzas Armadas y Carabineros, con el fin de derrocar al gobierno del presidente Salvador Allende. El  bombardeo a La Moneda, una imagen grabada literalmente a fuego en nuestras retinas, no sólo marcó el fin de un gobierno que había generado tanto revuelo y expectativas a nivel nacional e internacional, por ser el primero de carácter socialista en llegar al poder por la vía democrática, sino que también culmina con una conjura planeada desde hacía tiempo por Estados Unidos. Fue también en el mes de septiembre (15 de septiembre de 1970)cuando Richard Nixon ordenó a la CIA evitar que Allende asumiera el poder, o lo derrocara”y emitió la conocida frasehay que hacer gritar a la economía para salvar a Chile”.(1)

Con la desclasificación de miles de archivos de la CIA(2)y los numerosos trabajos de investigación periodística e histórica, hemos podido conocer el tras bambalinas del golpe y el rol que jugaron personajes como el empresario Agustín Edwards (3). Cómo se planeó y ejecutó un boicot económico, político y comunicacional en contra del gobierno de la Unidad Popular y que llevó al país a una aguda crisis, pero cuyo proyecto de justicia social se negaba a morir, en gran medida por el compromiso y arduo trabajo de un pueblo organizado. Así lo demuestra el film documental “La Batalla de Chile”, del cineasta Patricio Guzmán, que junto al camarógrafo Jorge Müller (quien actualmente se encuentra en calidad de detenido desaparecido) plasmaron gran parte de la realidad que se vivía meses antes. (4)

Sin embargo, todo esfuerzo por defender la democracia y los logros obtenidos durante los tres años de mandato de Allende fueron en vano. A partir del 11 de septiembre de 1973 se impusieron la traición y el crimen, la violencia y el terror, que si bien fueron llevados a cabo por uniformados, respondían a intereses, en palabras del mismo Allende,“delmismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder, para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios”.(5)

Desde entonces han corrido ríos de tinta y contamos con un gran número de material fotográfico y audiovisual sobre lo ocurrido, del minuto a minuto de aquel día, la batalla en La Moneda y otros puntos de Santiago, que tuvo como resultado la muerte de cientos de personas, comenzando por la del propio presidente de Chile. Más allá de las teorías sobre un suicidio o un asesinato (6), por la puerta de Morandé 80 no sólo sacaron ese día al primer mandatario del país, sino que debajo de aquella manta del alpaca iba el cuerpo “de un hombre digno que fue leal con la Patria”.

Comenzaba así una dictadura que se mantendría en el poder durante diecisiete años, encabezada primero por una Junta Militar y luego por Augusto Pinochet, ambicioso de ostentar el poder en solitario. La dictadura en sí duró hasta 1990, pero se encargó de que su legado perdurara en diversos ámbitos, comenzando con la promulgación de la Constitución de 1980 y la implantación de reformas económicas y sociales, con artífices como los “Chicago boys”.

Sin embargo, para “refundar el país” no sólo necesitaban llevar a cabo reformas y políticas públicas, sino también el terrorismo de Estado. Así, el 11 de septiembre se desata la persecución contra el pueblo, contra los pobres en las poblaciones y en los campos que habían tenido la insolencia de soñar con un poco de dignidad y de apoyar a la Unidad Popular, contra dirigentes sociales y autoridades políticas, jóvenes estudiantes y obreros, mujeres y hombres, niños y adultos mayores, en fin, contra todos aquellos que ya no ostentaban la categoría de persona, sino de “extremistas”, “marxistas” que en palabras de José Toribio Merino eran “humanoides”, pues no creían en Dios y, por tanto, no tenían alma. Esos que, además, ni siquiera eran nacionalistas, más bien internacionalistas. Y con el fin de identificar y detener ese “cáncer” se llevaron a cabo una serie de maniobras de inteligencia previas al golpe, por ejemplo, infiltraciones de uniformados en fábricas como “Sumar”(7)y en muchas poblaciones de todo el país. El actuar de los servicios de inteligencia de las distintas ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros, sumado a la ayuda y complicidad de civiles, tampoco se hizo esperar y desde el mismo 11 fueron llenando centros de detención en todo el país, incluso improvisándolos, siendo el Estadio Nacional el centro más tristemente célebre. La creación de la DINA intentó dar legitimidad a la represión, a las detenciones arbitrarias, a los secuestros y torturas, al asesinato y la posterior desaparición. El puño de hierro se dejó sentir en todo el país, pues por doquier pululaban sus miles de agentes y sus centros clandestinos. Y ya pronto perseguir opositores en Chile no sería suficiente: nacería el Plan Cóndor.

    

(FOTO INFOGRAFÍA LONDRES 38)

 

Pese a lo brutal que resulta asimilar tal número de víctimas(8), se debe ir más allá de las cifras de quienes padecieron la represión en sus múltiples formas y profundizar en el drama humano que todavía vivimos. Detrás de cada ejecutado o detenido desaparecido había una vida, en muchos casos ligada a un compromiso con su pueblo, y una familia que desde sus detenciones comenzó un calvario que perdura hasta hoy. Muchos comenzaron una larga lucha, primero por salvar la vida de los suyos y cuando esto no fue posible, por verdad y justicia. Debieron soportar el dolor y la angustia, tocar en vano cientos puertas, soportar humillaciones, amenazas y violencia, conocer la indolencia y el engaño de los poderes del Estado.

Pero si de algo nos dieron cátedra fue de coraje y amor. Fueron los primeros en alzarse en contra de la dictadura, durante los años en que ésta y su maquinaria represiva no tenían contrapeso, llevando a cabo acciones en aquel momento tan impensadas, como encadenarse en las rejas del ex Congreso Nacional, donde entonces funcionaba el Ministerio de Justicia, tal como hicieron miembros de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos el 18 de abril de 1979, o llevando a cabo la primera huelga de hambre entre el 14 y 23 de junio de 1977, en la sede de la CEPAL. El régimen respondió, pero en su lógica: promulgando el decreto ley Nº2191, que le entregaba una amnistía a los autores de los crímenes hasta entonces perpetuados. Y como no encontraban más que silencio, evasivas y montajes, se atrevieron también a llevar su lucha fuera de Chile y acudir a organismos como Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Cruz Roja Internacional, entre otros.

Y así han seguido hasta hoy, ejemplo de ello es que cada viernes realizan una marcha, cuya ruta comprende La Moneda y el Palacio de Tribunales, exigiendo la tan ansiada verdad y el fin de la impunidad. Hace unos días se llevó a cabo la marcha Nº100 y estuvo marcada nuevamente por la indignación y el dolor de saberse que criminales de lesa humanidad condenados caminaban libres por las calles, producto de beneficios ratificados por la Corte Suprema o vía indultos.

Como si vivir sin conocer el paradero de sus familiares y convivir con una justicia tardía y prácticamente nula no fuera suficiente, han debido soportar la indolencia de nuestra sociedad, que prefiere mirar hacia otro lado y hacer un cómodo borrón y cuenta nueva; han tenido que ver cómo figuras del mundo político postergan por décadas sus justas demandas, como el cierre de Punta Peuco; han debido aguantar a otras que lisa y llanamente se burlan, al negar lo ocurrido o defender abiertamente a criminales, que intentan crear esa idea ridícula del “empate”, del “se merecían los que les pasó”, que aseguran que todo fue un “montaje de la izquierda”. Sin ir más lejos, el Parque por la Paz Villa Grimaldi sufrió el mismo Día Internacional del Detenido Desaparecido un atentado, por parte de un grupo de ultraderecha.

Pero para ser justos, no se puede ni debe ignorar el incesante trabajo por el rescate de la Memoria que realizan diversas organizaciones, medios de comunicación, artistas y así muchos más que han comprendido el inminente peligro que radica en el olvido. La defensa de los derechos humanos tiene tanto sentido y urgencia hoy, como lo tuvo hace más de cuarenta años y requiere del mismo coraje y amor que en su tiempo demostraron organismos como la AFDD y la Vicaría de la Solidaridad: coraje para plantarse como personas dignas ante el Estado y decir “¡Basta!” y amor para empatizar con el dolor ajeno. Porque no es necesario haber sufrido en carne propia las consecuencias de ese fatídico 11 de septiembre de 1973 ni haber perdido a un ser querido para mantener viva la Memoria, exigir Justicia y decir con convicción “Nunca Más”.

 

(1)http://ciperchile.cl/2008/09/10/desclasifican-nuevas-conversaciones-entre-nixon-y-kissinger-para-derrocar-a-allende/

(2)http://ciperchile.cl/2014/05/23/agente-de-la-cia-que-aviso-del-golpe-cuenta-como-opero-durante-el-gobierno-de-allende/

(3)http://ciperchile.cl/2014/05/27/nuevo-informe-de-cita-de-agustin-edwards-con-el-jefe-de-la-cia-devela-su-rol-clave-en-el-golpe/

(4)“La Batalla de Chile” y el resto de la obra de Patricio Guzmán se encuentra disponible en el sitio www.ondamedia.cl

(5)Último discurso de Salvador Allende. http://www.youtube.com/watch?v=xZeEfXjTNu4

(6)Para más información consultar el libro “Allende. Yo no me rendiré. La investigación histórica y forense que descarta el suicidio”, de Francisco Marín Castro y Luis Ravanal Zepeda.

(7)http://ciperchile.cl/2012/09/11/la-inteligencia-militar-en-la-industria-sumar-nylon-s-a-el-11-de-septiembre-de-1973/

(8)Para más información sobre las violaciones a los Derechos Humanos en dictadura se puede consultar el sitio MemoriaViva.com, los informes Rettig y Valech, además de consultar más infografías en  http://www.londres38.cl/1934/articles-98844_recurso_1.pdf